
Dasha
Mi trayectoria en el aprendizaje de idiomas comenzó con mi sueño de trabajar como chef en una cocina con estrella Michelin en Francia. Cuando me mudé a Francia, mi francés se limitaba a lo básico: «bonjour» y «merci». Me costaba mucho comunicar mis necesidades básicas.
Hoy en día, puedo leer, escribir y hablar en francés a un nivel B1/B2, y eso se debe, sinceramente, a que fui constante. ¡La constancia es la clave! Me centré en la gramática y en las habilidades de conversación que aprendí en los cursos de Lingoda. Gracias a mi progreso en la conversación básica en francés, pude sumergirme de lleno en la cultura y el idioma.
El francés no me resultó fácil y, sinceramente, todavía me queda mucho por aprender. Al igual que en la cocina, para crecer hay que esforzarse y ser constante. Hoy vivo en el sur de Francia y trabajo en una cocina con estrella Michelin, donde hablo francés a diario. Si eres constante y te mantienes centrado, tú también puedes alcanzar tus objetivos lingüísticos.













